El buey, de mirada poderosa y conciencia tranquila, seguro de sus capacidades y enfocado en sus quehaceres; es un monumento a la templanza, hace todo a su debido tiempo y de la manera que él considera mejor, obteniendo éxito la mayoría de las veces. Sumamente intuitivo, sabe que hay veces en que lo que dice el alma vale más que la razón; entiende que la verdadera fuerza no está en el arrebato del momento sino en la capacidad de mantenerse firme en una sola dirección. Para ir a donde quieren suelen tomarse las cosas con tiempo; porque paso a paso se va mejor que corriendo como un loco.

